martes, 17 de diciembre de 2013

Para las penas y las damas

Con placer
entrego estas flores
oledlas sin temores

Sostened con un pañuelo
aquel ramo firme y terso
compuesto de espinas y remordimientos

Son como las palabras
dichas en la mañana
frías y duras hasta las entrañas

Y aquí tened vuestro pañuelo
bañadlo en lagrimas y sentimientos

Querida mía os conozco
desde que el sol bajó por las aguas
pero todo mi honor dispongo
ante vuestro dolor sin causa

El honor avenido de relatos viejos
de antaño emblemáticos pesares
de damas como usted
que son rebeldes con todo esfuerzo
que lloran y sufren sin remedio

ante damas como usted
ante damas como yo
me veo con mi honor en juego

Porque con toda sinceridad
querida somos ambas damas
de realidades crudas y reinventadas
querida somos las mismas apenadas
con nuestras verdades ocultas
y metas deshechas

las metas
lo único que por salvar nos queda

por usted y por mi
siento que valga la pena
dejar unas horas muertas
y a mi honor a su sentencia.



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